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2018

Junio 4 de 2018

La gran mayoría de nosotros ha visto en más de una oportunidad las etiquetas de colores que se encuentran adheridas a los electrodomésticos y que nos informan acerca de la eficiencia de estos artefactos, de forma tal que podamos optar, entre la diferente oferta existente, por aquellos que menor consumo de energía tienen para lograr el objetivo del artefacto en relación con ciertos parámetros de consumo establecidos por consenso entre los diferentes actores vinculados con la industria.
Es así como encontramos, desde hace varios años ya, etiquetas de eficiencia en heladeras y equipos de aire acondicionado. Pero en los últimos tiempos se han etiquetado también lavarropas, cocinas, termotanques y estufas; y en un futuro próximo no es de extrañar que se etiqueten televisores y hasta automóviles.
La construcción, como todos sabemos, consume energía tanto en la etapa de producción de insumos o de obra, como durante el resto de su vida útil. Y es así como encontramos, frente a igualdad de superficies y usos, edificios que consumen más o menos energía según su diseño arquitectónico o constructivo.
Hasta aquí podríamos asimilar cualquier edificio con los electrodomésticos frente al consumo de energía. Mismo producto, mismo fin, diferente consumo, por lo que no es descabellado poder contar con una etiqueta de eficiencia que nos indique, como usuarios de viviendas, cuál sería el consumo esperado de una determinada vivienda y así poder optar por aquella con el consumo acorde a nuestras expectativas y posibilidades.
No parece imposible tampoco que una etiqueta como esta comience a diferenciar el mercado inmobiliario permitiendo posicionar mejor a viviendas mejor calificadas, tal como ya sucede en varios países.
Todas las etiquetas nombradas surgen a partir de la necesidad que, como estado, tenemos en cuanto a un consumo responsable frente a una fuente finita de recursos energéticos.
Dentro de este contexto, la Secretaria de Energía a principios de la década del 10, o actualmente la Subsecretaria de Ahorro y Eficiencia Energética del Ministerio de Energía, solicitó a los organismos de estudio del IRAM la elaboración de Etiquetas de Eficiencia Energética para ventanas y viviendas.
Es por ello por lo que a fines del año pasado y a principios de este, se llegó al acuerdo entre los diferentes integrantes del Subcomité de Eficiencia Energética de Edificios y del Subcomité de Carpintería de Obra, para la redacción de las Normas IRAM de Etiquetado de Eficiencia Energética de Viviendas (NI 11900/17) y de Etiquetado de Eficiencia Energética de Ventanas (NI 11507-6/18), con participación del CAPBA en ambos organismos de estudio.

 

Etiqueta de Eficiencia Energética de Viviendas - Norma IRAM 11900

Esta norma originalmente fue aprobada en el año 2010 y permitía establecer, a través de un método estacionario que solo contemplaba las perdidas energéticas a través de la envolvente, una clasificación difícil de alcanzar en los sectores más favorables de la etiqueta.
Al contemplar solo perdidas de energía no se tenía en cuenta las ganancias potenciales debidas, por ejemplo, a una buena orientación que permitiera disminuir el consumo de energía de invierno a través de la ganancia de energía solar.
Si bien todavía se puede acceder a un aplicativo on-line que permite la elaboración del certificado de eficiencia energética, la norma nunca fue obligatoria y su objetivo primario fue diluyéndose con el transcurso de los años.
No fue hasta el año 2015 que hubo el consenso necesario para una revisión de la Norma y a partir de la solicitud por parte de la Subsecretaria de Ahorro y Eficiencia Energética de la Nación y de una propuesta presentada por profesionales del INTI, se comenzó con el estudio que permitió a finales del 2017 obtener una norma ampliamente superadora de la anterior que contempla, a partir de un estudio cuasi estacionario, el consumo de energía a lo largo de todos los meses del año.
Esta norma contempla los consumos de energía derivados de las necesidades de refrigeración y calefacción, iluminación artificial y calentamiento de agua; tomando en cuenta además factores tales como las ganancias internas y las solares, la iluminación natural y el aporte de energías renovables.
Incorpora además un capitulo, que, si bien no es prescriptivo, hace al resultado final de la etiqueta y que está vinculado al diseño arquitectónico de la vivienda bajo análisis, que permite, además, establecer las posibilidades de mejora de la etiqueta en las primeras etapas de diseño de acuerdo con el emplazamiento geográfico de la vivienda.
Hoy en día todavía falta establecer las escalas de la etiqueta, para lo cual se están llevando a cabo diferentes pruebas piloto en diversas localidades de la Argentina, que permiten, además de poder vincular las escalas a un consumo real de energía en este momento, verificar que el procedimiento a seguir y los aplicativos necesarios para su realización son amigables para aquellos profesionales que realicen el certificado.
Este certificado será voluntario por el momento, pero existen iniciativas como la de la provincia de Santa Fe que lo harán vinculante con las escrituras traslativas de dominio de las viviendas, por lo que en ese caso serán obligatorias al momento de escriturar. No será de extrañar, entonces, que este certificado se convierta en obligatorio en alguna etapa de la vida útil de la vivienda en la Provincia de Buenos Aires.
Es intención de las autoridades nacionales crear un registro de profesionales capacitados específicamente para la realización del certificado quienes serán los únicos habilitados para la realización del mismo. Si bien hoy no está definido cual será el camino a seguir, el CAPBA se halla trabajando para que los arquitectos podamos acceder a esta capacitación y registro de forma sencilla.

 

Etiqueta de Eficiencia Energética de Ventanas - Norma IRAM 11507-6

Si bien en algunos países europeos y americanos existen antecedentes de etiquetas de eficiencia energética de ventanas desde hace varios años, no es hasta el año 2012 que se comenzó en Argentina con el estudio de una norma que permita establecer esta etiqueta de eficiencia energética a través de un mecanismo sencillo que involucra aspectos muy complejos vinculados con los procesos físicos de intercambio de energía a través de una ventana.
Luego de años de discusión entre las propuestas de un grupo de investigación del Conicet y el INTI, para poder establecer las ecuaciones involucradas, se optó por esta última que analiza el intercambio de energía en invierno y verano a través del vidrio y el marco de la ventana y la infiltración de aire a través de las juntas.
Es así como se logró establecer una etiqueta de eficiencia que determine el grado de cumplimiento de una ventana ubicada en alguna de las 5 zonas en las cuales se dividió la Argentina, tanto sea para la temporada de calefacción como para la de refrigeración.
Esta etiqueta permitirá orientar al profesional acerca de la ventana más adecuada para instalar en un edificio ubicado en cualquier localidad de la Argentina y aunque la colocación de un determinado tipo de ventana no es garantía de que la etiqueta de eficiencia del edificio sea acorde (en este último caso tiene una enorme importancia el diseño arquitectónico y la calidad de construcción) una ventana bien calificada siempre será mejor que otra mal calificada.
Al momento de esta nota las cámaras empresariales junto con profesionales de la Subsecretaria de Ahorro y Eficiencia Energética y de la Secretaria de Comercio Interior, se encuentran desarrollando un software aplicativo que permita al fabricante de la ventana poder establecer el certificado correspondiente a la ventana fabricada.
Este certificado contara además con un código QR para que cualquier usuario pueda determinar la validez y veracidad de la etiqueta presentada junto con la ventana.
Desde el momento de su entrada en vigor, que todavía no está determinado, habrá un periodo de etiquetado voluntario para luego convertirse en obligatorio para todas las ventanas que se comercialicen en Argentina, aunque, como toda norma IRAM, esta será voluntaria mientras no exista un instrumento que la haga obligatoria, entonces puede darse el caso que un determinado nivel de etiquetado sea exigido por pliego de forma tal que la etiqueta será obligatoria para esa obra en particular.

 

Acerca de las Normas IRAM y Los organismos de estudio.

Las normas IRAM se estudian en los diferentes organismos de estudio en el cual participan todos los interesados en el alcance de la norma en estudio.
En el caso particular de los Subcomités de Eficiencia Energética de Edificios y en el de Carpintería de Obra, además del CAPBA, participaron el CPAU, las Facultades de Arquitectura de las Universidades de Buenos Aires, La Plata y Rosario, la Facultad de Ingeniería de la UBA, las cámaras de Cerámica Roja, del Vidrio, del Aluminio y del PVC, el INTI, la Subsecretaria de Ahorro y Eficiencia Energética de la Nación, la Secretaria de Comercio Interior de la Nación, la Secretaria de Vivienda de la Nación y empresas vinculadas con el aislamiento térmico, los perfiles de ventanas y del vidrio, entre otros.
Entre tantos actores disimiles, lograr un consenso que contemple las necesidades y objetivos de cada uno resulta difícil por lo que a veces pasan años hasta lograrlo, pero en líneas generales el producto final es un instrumento técnico lo suficientemente estudiado y validado para que resulte totalmente confiable y contemplativo de los intereses involucrados.
Por último, solo queda recordar que cualquier Norma IRAM es de uso voluntario siempre que no exista algún instrumento legal que exija su cumplimiento. Y este instrumento puede ser una ley, un decreto, una ordenanza o un simple pliego de condiciones que las hace obligatorias para las partes.

 

 

 

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